Un cuerpo que “no sabe”

En el taller, el aprendizaje no está predeterminado ni se valora en relación a un resultado final. El “no saber” se relaciona con el juego, ese suceso imprevisible que se abre al azar y a la sorpresa, no quiere acumular nada sino que adopta cada vez el ritmo y la forma de un acontecimiento único e irrepetible.